!. AMOR DE AMANTES? .!

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AGARRENSE: EL amante de Hugo Ch√°vez ….

El ‚ÄúPrimer Damo‚ÄĚ de Venezuela.¬†
En Venezuela podríamos pasar todo el día gritando, mentando madres, insultando a diestra y siniestra, lanzando platos y despedazando vidrios. Como dijo Cioran: estamos en la cima de la desesperación. Si con Chávez vivimos entre sobresaltos y amargura, con Maduro Venezuela se ha convertido en un país despavoridamente absurdo, un cinematográfico caos.
El ‚ÄúPrimer Damo‚ÄĚ o ‚ÄúDo√Īo‚ÄĚ (lo digo por su relaci√≥n con la ‚ÄúPrimera Combatiente‚ÄĚ y siguiendo el vocabulario del absurdo que se ha impuesto) ha resultado ser infinitamente m√°s torpe de lo que jam√°s sospechamos.¬†
Un bullicioso bobalicón, el hazmerreír del siglo XXI. 
Lo escribo con pena y, sin duda, con mucha l√°stima por √©l y por el pa√≠s.¬†El desconcertado ‚ÄúDamo‚ÄĚ est√° perdido, se hunde, y los venezolanos nos hundimos con √©l.¬†Nadie entiende el porqu√© Ch√°vez le leg√≥ la responsabilidad de sucederlo en el poder y peor a√ļn, el encargo de salvaguardar a la revoluci√≥n; no hay l√≥gica que lo explique.
Chávez fue de todo, mas no un pendejo. 
¬ŅQu√© le pas√≥? ¬ŅQu√© secreta sensibilidad lo inspir√≥ a declarar en su √ļltima alocuci√≥n ‚Äúdesde mi alma, desde mi coraz√≥n, tan firme como la luna llena, lo m√°s importante que tengo que decir es que Nicol√°s ser√° mi sucesor‚ÄĚ.¬†Una inc√≥gnita que s√≥lo encuentra respuesta basado en indicios, rumores palaciegos y √ļltimamente en un clamor popular: al ‚ÄúComandante Supremo‚ÄĚ lo inspir√≥ su amor.¬†
Del Magno Alejandro al Infinito Hugo, Nadie debe escandalizarse ante tal revelación. No tiene nada de malo ni es difamatoria. La historia está nutrida de amores de este tipo. Muchos de los más legendarios conquistadores o monarcas de la humanidad han tenido amantes del mismo sexo. 
No somos homof√≥bicos, ¬Ņo s√≠?¬†
La lista es larga: Alejandro Magno; los emperadores romanos Ner√≥n, Trajano, Adriano; Jacobo I de Inglaterra; hasta Adolfo Hitler seg√ļn se√Īala el historiador Lothar Machtan en su libro ‚ÄúEl secreto Hitler‚ÄĚ, a quien aparte de su amor√≠o temprano con su inseparable amigo de la juventud, August Kubizek, se le conoce la devoci√≥n √≠ntima que sostuvo con su chofer Julius Schreck.¬†Semejante a Ch√°vez, que le cambi√≥ el nombre a Venezuela, que se adue√Īo de Bolivia, Ecuador y Nicaragua sin disparar y que hasta le agreg√≥ una estrella a la bandera (como dedicaci√≥n a su amado), todas esos monarcas marcaron su tiempo.¬†La falsa idea que asocia a un homosexual (o bisexual) con conductas hist√©ricas o afeminadas ha sido superado por la historia, sobre todo cuando de pol√≠tica o militares se trata.¬†El ser homosexual nada tiene que ver con debilidad.¬†
Los hay recios y guapetones, como Chávez. 
¬ŅAlguien podr√≠a se√Īalar que el m√°s insigne conquistador que ha tenido la humanidad, Alejandro Magno, o el indomable Hitler eran d√©biles? No. La historia los ha colocado entre los m√°s temibles y varoniles l√≠deres de todos los tiempos, no obstante, su inclinaci√≥n sexual los haya llevado a experimentar, como sus admirados h√©roes griegos (Aquiles, entre otros), con personas de su mismo sexo.¬†¬ŅTiene ello algo de malo? No. ¬ŅTendr√≠a algo de malo que Hugo Ch√°vez y Nicol√°s Maduro hayan sido amantes? Tampoco. Al menos, no a los efectos de este escrito.¬†
La extra√Īa historia de Nicol√°s Maduro.¬†
Nicol√°s Maduro es colombiano, no s√≥lo por el hecho hipot√©tico de haber nacido en Colombia (nadie sabe a ciencia cierta donde naci√≥, probablemente ni √©l mismo), sino porque su madre, Mar√≠a de Jes√ļs Moros, naci√≥ en C√ļcuta, es colombiana, y seg√ļn la Constituci√≥n del hermano pa√≠s, quien nace de vientre colombiano es colombiano por nacimiento.¬†Tan inapelable hecho lo inhabilita parar ejercer la Presidencia de Venezuela por prohibici√≥n expresa de nuestra Constituci√≥n. Nadie con doble nacionalidad -que en todo caso es la situaci√≥n de Maduro- puede ejercer como primer mandatario de nuestro pa√≠s.¬†
¬ŅDesconoc√≠a esto Ch√°vez o simplemente le import√≥ ‘fiel a su coraz√≥n’ un bledo lo que expresamente proh√≠be nuestra Carta Magna? Estoy convencido de que Ch√°vez lo sab√≠a, pero su tr√°gico amor, como todo amor secreto y novelesco, lo ceg√≥.¬†Ch√°vez vivi√≥ una historia casi de leyenda y como todo hombre legendario padeci√≥ su propia tragedia amorosa, que lo desplom√≥.¬†El tal√≥n tr√°gico de Ch√°vez fue Nicol√°s Maduro, es la √ļnica explicaci√≥n.¬†Poco o nada se sabe de Maduro. Lo comprobado es que fue chofer y guardaespaldas de Ch√°vez una vez que √©ste fue irresponsablemente indultado por Caldera. Desde entonces y hasta el √ļltimo aliento, compartieron viajes, habitaci√≥n y, por qu√© no decirlo, intimidad. ¬ŅSe lo imaginan?¬†
Recordemos que Maduro ni fue parte del Ejercito Bolivariano Revolucionario 200 (EBR 200), ni jur√≥ frente al Sam√°n de G√ľere, ni se bati√≥ a duelo para usurpar el poder el 4 de febrero de 1992. Su √ļnico m√©rito, insisto, es haber guardado la espalda de su ‚ÄúSupremo‚ÄĚ.¬†(Por cierto, que se sepa la √ļnica pistola que sabe usar el ‚Äúrevolucionario‚ÄĚ Nicol√°s Maduro es su secador de pelo.)¬†
No es ficción, es Venezuela. 
Como se√Īal√© antes, a los efectos de este art√≠culo poco importa el tipo de amor que existi√≥ entre Ch√°vez y Maduro. Eso es un tema personal√≠simo que s√≥lo les ata√Īe a ellos.¬†
A los efectos de este art√≠culo lo que interesa -y aturde- es que una decisi√≥n de √≠ndole exclusivamente amorosa -en ning√ļn caso pol√≠tica- haya hecho naufragar a un pa√≠s y nos haya convertido en una pl√©tora de absurdos y desatinos que no parecieran tener t√©rmino.¬†
Lo más terrible es que no se trata de una fábula griega o de una ficción truculenta de la literatura. 
Es Venezuela. 
No es Alejandro Magno y Hefestión, es Hugo Chávez y su guardaespaldas y chofer Nicolás. Fidel Castro es un erudito del mal, conoce bien el eterno retorno de la historia y lo usó para sus oscuros fines. Posible celestino de este ensordecedor idilio revolucionario, está cobrando caro su alcahuetería. Mientras tanto Venezuela es una ruina y lo seguirá siendo mientras el amante de un dictador, por puro capricho, sin explicación racional posible, siga rigiendo nuestro destino. De Maduro no podemos esperar nada, sólo improvisación y decadencia. Entendamos cómo llegó al poder.
Sus constantes alusiones sexuales, homosexuales, bisexuales son un espejo de su s√≠filis espiritual. En su l√≥gica, multiplicar los penes entre los ni√Īos de las escuelas es lo que lo mantendr√° en el poder.¬†
Así de jodidos estamos. 
La pol√©mica no debe surgir en torno al amor√≠o entre Ch√°vez y Maduro, sino en torno a c√≥mo un amor√≠o puede devastar a una naci√≥n.¬†Nicol√°s, el pobre Nicol√°s, no es el responsable del desastre venezolano.¬†Lo fat√≠dico es que √©l lo √ļnico que est√° intentando es completar el catastr√≥fico legado de su amor‚Ķ
Gustavo Tovar Arroyo