!!!! …. COMO TERMINAMOS HARTOS DE MARADONA …. !!!!

Todo lo que s√© sobre Maradona se lo debo a mi hermano mayor C√©sar. En los a√Īos 80, √©l so√Īaba con jugar de manera profesional, se paraba en la madrugada, me obligaba a acompa√Īarlo a entrenar en el Parque del Este, me hac√≠a ver los partidos del N√°poles y de la selecci√≥n argentina. 
Como el ‚Äú10‚Ä≥ albiceleste, se dej√≥ un afro ….
De inmediato me hice seguidor del equipo italiano y trataba de imitar las jugadas de Diego, desde la entrada de la casa hasta la cocina. Varias porcelanas chinas sufrieron esos ensayos y también mis nalgas cuando mi mamá se dio cuenta.
Cuando formas parte de una familia de emigrantes, los recuerdos van y vienen, se confunden; Im√°genes de un pa√≠s se complementan con las de otro; Pasas de una humilde vivienda en la que todos duermen juntos, a un apartamento sin digerirlo. Como consecuencia, no recuerdo exactamente d√≥nde estaba cuando Maradona volvi√≥ locos a los ingleses y a los espectadores, pero s√≠ las consecuencias, todos quer√≠amos tener el ‚Äú10‚Ä≥ en la espalda, 
todos queríamos una camisa blanquiazul, todos queríamos el afro, todos queríamos salir desde la portería y trasladarla hasta la línea de gol.
‚ÄúLa lleva Maradona, la tiene Maradona, se saca uno, dos, tres‚Ķ‚ÄĚ. El eslalon imaginario se repet√≠a en cada hogar.

Ajena a aquella felicidad infantil estaba la historia de la guerra con Inglaterra. Ni siquiera ten√≠amos conciencia de que existiera ‚ÄúLas Malvinas‚ÄĚ. Los que jug√°bamos con pelotas de cart√≥n, de trapo o -con mucha suerte- de pl√°stico, convertimos a Maradona en nuestro superh√©roe favorito. Encarnaba mejor que nadie la asociaci√≥n entre talento, esfuerzo y √©xito. No exist√≠a en ese entonces American Idol, las Kardashians ni youtubers. Si quer√≠as triunfar en el mundo, deb√≠as gan√°rtelo sudando la frente.
   A Maradona se le ocurri√≥ adem√°s hacer otra locura: cambiar la dictadura del f√ļtbol italiano con el N√°poles. Venezolana de Televisi√≥n era de todos y nos permitir√≠a conocer lo que suced√≠a en el f√ļtbol europeo; El √©xtasis lleg√≥ con el t√≠tulo de la Copa Uefa. 
De nuevo la asociaci√≥n: si Maradona puede, ….  tu ….  proletario …., puedes.
A los 15 a√Īos realic√© una exposici√≥n sobre Maradona y el poder, un ensayo gr√°fico sobre su gol ante Inglaterra y hasta en los ejercicios libres de literatura narraba el zigzag, desde que recib√≠a el bal√≥n de Valdano. En casa consum√≠a cuanta revista, peri√≥dico o especial del ‚Äú10‚Ä≥ saliera al mercado, me hice aficionado a todo lo que oliera a √©l, Boca Juniors por ejemplo, o el arete en la oreja.
Cuando pude pagarme un viaje, mi primer destino fue Buenos Aires. Fui el estadio del Boca, caminé por sus calles, conseguí mi primera camisa azul y oro, y me llevé mucha literatura sobre Diego. Para entonces, la devoción había mermado.
    Despu√©s de los ’90s se esfum√≥ el super h√©roe y lleg√≥ el humano, que en negaci√≥n por la adicci√≥n, encontraba enemigos en todo el mundo. Confieso sin embargo, que llor√© cuando lo escuch√© balbucear aquellas palabras en televisi√≥n completamente intoxicado y en un show posterior. ¬ęSi algo suced√≠a mal en el campo o fuera de √©l, era por una conspiraci√≥n mundial¬Ľ.

 
Al ingresar a estudiar periodismo el divorcio fue total.
En mi casa tengo seis libros sobre Maradona. Desde su biograf√≠a autorizada hasta la inventada, uno que habla de Diego como un producto t√≠pico del N√°poles y otro que cuenta toda su haza√Īa en 1986. He visto al menos una decena de materiales audio visuales, entre documentales y an√°lisis de su vida y obra. 
Uno en espec√≠fico me impact√≥ por lo tragic√≥mico: ‚ÄúMaradona by Kusturica‚ÄĚ. ‚Äú¬ŅSabes qu√© jugador nos perdimos por culpa de las drogas?‚ÄĚ, dice Diego en alguna parte del documental de Kusturica. Esa frase, en tercera persona, ese tono que tambi√©n se percibe en el libro ‚ÄúYo soy El Diego‚ÄĚ, no pertenecen a aquel jugador que se ech√≥ a Argentina en la espalda en 1986. De ese Maradona me enamor√©. √Čl con su juego me dec√≠a, -me invitaba a creer- que yo tambi√©n pod√≠a formar parte de algo importante.
Y a estas alturas usted se seguir√° preguntando por qu√© me hart√© del golazo contra Inglaterra ..?? 
La respuesta la tiene en este viaje que he resumido de manera violenta para no aburrirlos …. 
Maradona me ense√Ī√≥ que el futbolista puede ser un genio en el campo y un perfecto idiota fuera de √©l …. 
O un mal padre, o un alcohólico, o un drogadicto, o un defensor de gobiernos opresores, como el cubano o el venezolano.
Verlo bailar ahora, con una bandera en la mano al ritmo del reggaeton en la campa√Īa de Maduro, comprueba lo que advertimos con los a√Īos: todos convivimos con un agujero negro y hasta el ‚ÄúBarrilete‚ÄĚ c√≥smico puede ser consumido por √©l.
Blog personalizado, dedicado a la recopilaci√≥n, an√°lisis y difusi√≥n de sucesos nacionales e internacionales ….