!. FAMILIA COLOMBIANA .!

La familia de Maduro vive en C√ļcuta en medio de la miseria.

Oct 5, 2013 – La primera vez que escuch√© decir que Nicol√°s Maduro era colombiano, fue de boca de un lector nuestro que me llam√≥ desde el extranjero.¬†Me habl√≥ de que Maduro se hab√≠a criado en el barrio Carora de C√ļcuta, que su t√≠a, la profesora Emma Moros hab√≠a estado a cargo de √©l, que era un ayudante de bus que se colgaba de las puerta de los veh√≠culos en marcha para anunciar gritando a voz en cuello los polvorientos destinos de paso de las viejas carcachas que atravesaban la frontera hacia Venezuela sin la menor verg√ľenza de contrastar con las lujos√≠simas y brillantes carrocer√≠as de ese pa√≠s.,¬†Luego, el esc√°ndalo se desat√≥ en Venezuela y la oposici√≥n exigi√≥ al gobierno colombiano que entregara el Registro Civil de nacimiento de Nicol√°s Maduro que, con toda seguridad, ten√≠a escondido el camarada Santos para presionar con √©ste a su segundo nuevo mejor amigo.

El periodista Jairo Navarro, del medio cucute√Īo La Opini√≥n, se acerc√≥ hasta los barrios Carora y El Callej√≥n ‚Äďcolindantes- para entrevistar a los vecinos. Pero poca evidencia encontr√≥ para demostrar la nacionalidad ‚Äúcaliche‚ÄĚ de Nicol√°s Maduro.¬†As√≠ que decidimos empacar maletas y asomarnos por los recuerdos de los cucute√Īos que viven hace tiempos en esos mismos barrios.¬†Encontramos la casa de la t√≠a Emma Moros y nos sorprendi√≥ su abandono y suciedad, no parec√≠a la casa de quien alg√ļn d√≠a fuera casi la madre del presidente del pa√≠s m√°s rico en petr√≥leo del continente. Esquinera, ruinosa, con tiros de fusil en una de sus rejas, daba m√°s la impresi√≥n de ser refugio de atracadores y drogadictos. Ante la mirada curiosa de los vecinos, timbramos y esperamos con fe de carbonero, bajo el sol abrasador del mediod√≠a, a que alguien se asomara.
Pero nada …
Entonces, me acerqué (cámara en mano) a una tienda ubicada hacia la diagonal exacta. Allí me miraron con cara de pocos amigos y cuando los saludé se limitaron a examinarme de arriba hacia abajo y viceversa, como hacen los rufianes de las películas del viejo oeste. 
Divertido, hice caso omiso del g√©lido recibimiento y pregunt√© directamente si ah√≠ hab√≠a alguien que hubiera conocido a Nicol√°s Maduro.,¬†Eso fue como nombrarles el diablo, como si les llevara la peste, todos se levantaron, abandonaron sus botellas y se fueron hacia cualquier lado, lejos de m√≠.,¬†Pero cuando camin√© de nuevo hacia la casa, un hombre entrado en los sesenta se me acerc√≥ y me dijo: ‚ÄúSe√Īor periodista ‚Ķ es mejor que se vaya ‚Ķ Aqu√≠ la gente est√° amenazada para que no hable; No queremos problemas ‚Ķ usted hace su noticia y se va ‚Ķ pero el problema nos lo deja a nosotros ‚Ķ Aqu√≠ hay orden de que quien hable lo pelan ‚Ķ Y usted tambi√©n corre peligro ‚Ķ‚ÄĚ Le dije que lo entend√≠a perfectamente y que no les causar√≠a problemas. Pero cuando me estaba alejando me dio algunas pistas para que regresara al siguiente d√≠a.
As√≠ lo hice., Trat√© de hablar con los amigos cercanos de Maduro, los que jugaron f√ļtbol con √©l en las calles lim√≠trofes de la barriada, pero el espanto reflejado en sus ojos mientras negaban todo a√ļn antes de yo preguntarles, me llev√≥ a caminar por ah√≠ soportando los 38 grados cent√≠grados de ese d√≠a. Hasta que, por fin, encontr√© a uno de los compa√Īeros de Nicol√°s Maduro que accedi√≥ a hablar con la condici√≥n de que le reservara su identidad.
Me cont√≥ que, efectivamente, Nicol√°s Maduro hab√≠a vivido en la casa de la t√≠a Emma, pero que casi nadie recordaba ni a su padre, quien fuera estudiante en Oca√Īa, ni a su madre.¬†
La t√≠a Emma lo tuvo viviendo con ella siendo peque√Īo; es m√°s, lo llev√≥ a estudiar al colegio de se√Īoritas donde Emma Moros era la directora.,¬†Me dio detalles de c√≥mo jugaban, d√≥nde, con qui√©nes ‚Ķ Y me dijo algo revelador: ‚ÄúSi quiere buscar la partida de bautismo o el registro de Nicol√°s Maduro, busque en Bogot√°..‚ÄĚ
-En Bogotá? … el tipo es bogotano? … Le pregunté pensando que era una de esas famosas bromas pingas. El amigo de Maduro afirmó con la cabeza al tiempo que miraba de soslayo hacia lado y lado para comprobar que no estaba siendo espiado, РEse nació allá … Busque y verá … no le puedo decir más, y se alejó hacia la tienda de la esquina.
Cuando me iba pude observar a lo lejos que de inmediato fue rodeado por los amigos para interrogarlo, a lo cual √©l manoteaba negando con la cabeza. Me qued√© con una especie de sentido de culpabilidad.,¬†En los d√≠as siguientes pude ubicar a primos y primas de Nicol√°s Maduro, por ambas ramas de la familia, todos tan colombianos como el r√≠o Pamplonita. Igualmente, su temor saltaba a la vista. Uno de ellos me dijo exactamente lo mismo: que por favor los dejara en paz, que ellos no ten√≠an la culpa de su parentesco con el presidente ‚Äúvenezolano‚ÄĚ, y que tales lazos de sangre eran m√°s una maldici√≥n que cualquier otra cosa. ‚ÄúNuestras vidas peligran, amigo -me dijo- d√©jenos la vida tranquila, por el amor de Dios‚Ķ Ev√≠tenos y ev√≠tese problemas..‚ÄĚ
Y claro que los obedec√≠. Lo que hay aqu√≠ en juego es much√≠simo m√°s serio y grave que las torpezas y payasadas del reemplazo de Hugo Ch√°vez.¬†Es una verdad de a pu√Īo que Nicol√°s Maduro o naci√≥ en Colombia, o vivi√≥ varios a√Īos ac√°, o ambas cosas, lo que lo hace inmediata y autom√°ticamente colombiano, as√≠ √©l no lo quiera.
Nicol√°s Maduro jam√°s ha regresado a su tierra chica, el barrio El Callej√≥n.,¬†Ni siquiera tuvo la delicadeza de enviar unas flores al entierro de la t√≠a que lo cuid√≥ y aliment√≥ en su ni√Īez.¬†
En cada rinc√≥n de esos lugares se habla de la manera terrible como encontraron a do√Īa Emma muerta, sola y abandonada, su cad√°ver ya hed√≠a cuando uno de los amigos de la familia, un se√Īor Zambrano, se meti√≥ a la casa por la azotea sospechando algo tenebroso por los olores que se acentuaban con el infernal calor.
El se√Īor Zambrano cuenta desganadamente que √©l sac√≥ a la anciana mujer por la azotea porque ni siquiera encontraron las llaves de las puertas.¬†Y no dice nada m√°s.¬†
Reafirma que no sabe quién es Nicolás Maduro, a quien solo conoce por la televisión, y me cierra la ventana en mi nariz de un solo golpe, como para que todos vean que no habló más de la cuenta.
Walter Márquez, el diputado venezolano ya sabe que Nicolás Maduro es colombiano, y a sus oídos llegaron versiones fuertes y serias de que, efectivamente, nació en Bogotá., Pero esto de poco o nada servirá, estamos seguros de que el camarada Juan Manuel Santos ya consiguió la verdadera partida de bautismo de Maduro, y con total certidumbre decimos que sus sabuesos arrancaron varias hojas de donde alguna vez estuvo ese papel.
En su fren√©tica carrera hacia la instauraci√≥n del castro chavismo y el indulto a sus infames amigos terroristas de las FARC, el s√°trapa camarada Santos ‚Äďalias ‚ÄúSantiago‚ÄĚ- refundir√° en las profundas cavernas ese papelito con el cual la democracia venezolana podr√≠a revocar el mandato del r√©gulo sinverg√ľenza que est√° empujando a patadas a Venezuela hacia el abismo comunista del cual no hay regreso f√°cil.
fuente:PeriodismoSinFronteras